Tiempo de Música.com

 

 

Entrevista con:

Irene

Alfageme

 

 

 


Natalia Ensemble estrena en Santiago de Compostela la versión para grupo de cámara de la Quinta Sinfonía de Mahler.

La pianista vallisoletana Irene Alfageme relata sus impresiones ante este acontecimiento.

A.A.
El Natalia Ensemble ofrece dos conciertos en Galicia, el día 28, a las 19h30 en el Hostal de los Reyes Católicos de Santiago de Compostela, y el día 29 a las 20h30 en el Centro Cultura Ágora de A Coruña. Junto el estreno mundial de la primera versión de cámara de la Quinta Sinfonía de Mahler interpretan la Pavana para una infanta difunta de Ravel. Una hora antes de los conciertos, el experto mahleriano Pablo Sánchez Quinteiro ofrecerá una charla sobre la sinfonía, con ejemplos musicales y una presentación audiovisual, que en Santiago es en la Galería de Sargadelos y en A Coruña en el mismo lugar del concierto.
El 3 de octubre actúa también en el Auditorio Nacional de Madrid.

Pregunta.-  ¿Cómo surgió el proyecto y su participación en él?

Respuesta.- Natalia Ensemble comienza siendo un sueño. Surge de un grupo de miembros de la GMJO que deciden prolongar su experiencia tocando juntos y fundan un ensemble. El sueño se hizo realidad el verano pasado cuando realizamos nuestro primer encuentro en Santiago de Compostela. La particularidad del ensemble es la de tocar sin director y de realizar arreglos propios de grandes obras del repertorio sinfónico.
Me integré en el grupo a través de André Cebrián, flautista del Ensemble, con quien suelo tocar regularmente junto a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León aunque también había coincidido en varias experiencias musicales con otros miembros del grupo. En seguida me sentí totalmente integrada ya que compartía con ellos su ilusión y sus ideales musicales.

P.- ¿Cómo se siente en el Natalia Ensemble?

R.- Hacer música con Natalia es una de las experiencias musicales mas fuertes que he vivido musicalmente. Incluso ahora me parece irreal tocar con músicos de tal nivel, solistas y miembros de las más prestigiosas orquestas europeas (Concertgebouw de Amsterdam, Tonhalle de Zürich o Konzerthaus de Berlin entre otras). Los momentos pasados con Natalia nos sacan a todos de nuestra día a día y nos enriquecen mucho, tanto a nivel musical como humano.

Este proyecto representa también un reto para mí como músico, supone un enriquecimiento musical muy difícil de expresar con palabras y ha supuesto una antes y un después en mi vida cómo músico.

La dinámica del ensayo es totalmente diferente a la de una orquesta profesional, al contar ésta con director pero también dista de un ensayo de música de cámara al ser 17 miembros. Trabajar sin director supone inventar una dinámica de ensayos totalmente novedosa, donde cada uno sabe en todo momento si lidera o si tiene que dejarse llevar, por lo que es de gran importancia saber adaptarse. Tiene que haber una compenetración máxima entre los componentes ya que se trata de música de cámara llevada al máximo grado. Como podréis imaginar, este método de trabajo puede conllevar cierta tensión pero una vez acabado el ensayo se libera con las risas de los momentos de descanso caricaturizando situaciones vividas en los ensayos.
El ensemble también se compromete pedagógicamente con el futuro musical, realizando paralelamente a la preparación de sus conciertos, un curso de música de cámara para transmitir todos los valores del ensemble y participando en el concierto final los integrantes del ensemble junto a los alumnos del curso.

P.- ¿Cómo lo vive y qué supone este reto?

Es impresionante todo lo que aprendo al escuchar a tan grandes músicos y también a nivel de orquestación, timbre, etc. Lo aplico directamente a mi experiencia de pianista cuando toco reducciones de orquesta, tratando que mi piano suene más orquestal. También hay que destacar otro tipo de aprendizaje, menos ligado con el aspecto artístico, que es toda la elaboración del proyecto. Hasta ahora, el Natalia Ensemble ha trabajado de manera totalmente autónoma preparando desde el alojamiento de los músicos hasta la organización de los conciertos. En el mundo músical en el que evolucionamos hoy en día, ese aprendizaje representa una fuerza para los jóvenes músicos,

P.- Háblenos de esta versión mahleriana.

R.- La particularidad de Natalia Ensemble es tocar sin director y realizar arreglos propios de las obras que interpretan, inspirándose en la Sociedad para representaciones musicales privadas (Verein für musikalische Privataufführungen) que buscaba llegar a la esencia de la obra mediante arreglos para formatos mas pequeños de obras sinfónicas.
En mi caso, al no ser el piano un instrumento original en las obras sinfónicas que hemos realizado, tengo que buscar colores y timbres que evoquen lo mejor posible los instrumentos que imito. El otro aspecto importante del grupo es que realizamos nuestro arreglo. Llegamos al encuentro con un boceto y el ensemble se convierte en un laboratorio musical en donde probamos diferentes opciones de instrumentación,dinámicas y colores que han de estar adaptadas al ensemble de cámara para llegar al mejor resultado final lo que hace de este grupo un grupo tan especial.
Existen ya versiones de cámara de otras Sinfonías de Mahler: 1º Sinfonía, 4º Sinfonía, 9º Sinfonía y la Canción de la Tierra, pero este arreglo se convertirá en la primera versión de cámara de la Quinta Sinfonía. El estreno mundial tendrá lugar el 28 de Julio de 2014 en Santiago de Compostela y será un concierto homenaje a Claudio Abbado, fundador de la Gustav Mahler Jugendorchestra al seno de la cual nace Natalia Ensemble.

 

 

Componentes del Natalia Ensemble:

LUIS ESNAOLA violín (Madrid)
OLEGUER BELTRAN violín (Tarragona)
BEHRANG RASSEKHI viola (Italia)
RAÚL MIRÁS violonchelo (A Coruña)
JOSÉ ANDRÉS REYES contrabajo (Venezuela)
ANDRÉ CEBRIÁN flauta (Santiago de Compostela)
MIRIAM PASTOR oboe (Cartagena)
DARÍO MARIÑO clarinete (Santiago de Compostela)
MARÍA JOSÉ RIELO fagot (Lalín)
MACIEJ BARANOWSKI trompa (Polonia)
JONATHAN MÜLLER trompeta (Alemania)
BLEUENN LE FRIEC arpa (Francia)
IRENE ALFAGEME piano (Valladolid)
ESTEBAN DOMÍNGUEZ armonio (Huelva)
JAUME SANTONJA percusión (Valencia)
SABELA CARIDAD percusión (A Coruña)
MANUEL MARTÍNEZ percusión (Valencia)

"Un crudo golpe de
Pop-Art" 

A. Achúcarro Montero
Lo que comenzó en la cabeza de Andy Warhol como un proyecto de la nueva corriente artística no contaba con encontrarse con la cabeza desgarradora y creativa de un joven muchacho neoyorquino a finales de los incubados años 60, que resultarían en una explosión de genialidad para el Rock y sus posteriores derivados. De aspecto rebelde, amenazante y como sacado de uno de los libros de William S. Burroughs, el estilo de Lou Reed era el de uno de aquellos mod tan fructíferos por el año 65 que detestaba las normas y amaba las drogas como método de evasión. Sin embargo, no tan alejado de las temáticas de los Who, la música y la rudeza de sus canciones marcó un punto clave en la historia del género, que luego tantas y tantas cabezas quebraría con su hijo el Punk. Lou Reed, o concretamente el proyecto de Warhol con él y la cantante alemana Nico, su primer verdadero trabajo, no valió para lanzarle a la fama, ni para demostrar a la crítica su valía como escritor, lejos de todo eso consiguió que se le tachara de vulgar y ruidoso, por un trabajo muy poco frecuente para el Rock ‘N’ Roll de la época.
continuarLa portada del artista neoyorquino, que era ya una figura imposible de desprestigiar, un plátano con la inscripción “Pela despacio y mira…” y las letras controvertidas del disco fueron la causa de esta desaprobación. The Velvet Undergound & Nico vio por primera vez la luz el 12 de Marzo de 1967, antes incluso que el Magical Mystery Tour de los Beatles, aún submarino del mar de la psicodelia. Junto con el genio de John Cale y la angelical voz de Nico, que se alzaba sobre abismos de ruido y minimalismo en muchas ocasiones, Reed consiguió grabar un descenso a los infiernos de la droga ayudándose de una originalidad suma por la oscuridad del entorno, que encontraría su culmen en los Joy Division y Slint; por una suciedad de la que sobresalían rayos de luz, origen de los Sonic Youth y My Bloody Valentine; una experimentación del sonido a lo Frank Zappa, algo más dramáticos, y que posibilitaría a finales de los 70 la aparición de los Talking Heads; y un espíritu de la Psicodelia y el Garage Rock del momento que nunca antes había sido tan eficientemente aunado. El álbum se abre con una preciosa e inusual balada dedicada a las tardes de domingo, a la que debe su nombre Sunday Morning, con un metalófono como protagonista. Tras esta pista sigue un descenso vertiginoso que toma como centinelas las voces de Reed y Nico en los riffs rasposos de I’m Waiting For The Men, a la espera del camello para su chute diario; la delicada Femme Fatale, sumida en una somnolencia similar a la del primer track; Venus In Furs y All Tomorrow’s Parties, con el minimalismo como protagonista de una atmósfera irreal, la de los sótanos llenos de humo donde se cobijaban sus ensayos; las movidas Run, Run, Run y There She Goes Again o la ciclotímica Heroin. Después llega I’ll Be Your Mirror, folk bajo la voz de Nico, una alegre tonada psicodélica donde Reed se reprochaba a sí mismo; el ruido infernal y desafinado de la muerte acercándose en The Black Angel’s Death Song; y finalmente European Son, pura maestría del bajo y la guitarra en una carrera alocada sin paradas de experimentación sonora y flirteos continuos, hasta dejar flotando las brumas del disco, que tardan unos mágicos segundos en internarse bajo las tablas del suelo y desaparecer por completo.

 

  Licencia Creative Commons
www.tiempodemusica.com por Agustín Achúcarro se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.